Educar en Pandemia: Perder lo aprendido

01 Octubre 2020

Es condición humana tener la posibilidad de aprender, incorporar conocimientos nuevos a un cúmulo de aprendizajes previos, como también lo es perder lo aprendido si no se utiliza o se conecta con otros conocimientos. Reciente estudio argumenta que la pérdida del aprendizaje será significativo debido a la pandemia y el consecuente cierre de escuelas. A continuación, el problema y posibles formas de abordarlo.

La primera semana de Septiembre, marcado por el inicio formal del segundo semestre del año lectivo escolar, el Ministerio de Educación MINEDUC, en conjunto con el Banco Mundial, dieron a conocer hoy los resultados del estudio realizado en conjunto Impacto del COVID-19 en los resultados de aprendizaje y escolaridad en Chile. El estudio trabajó una serie de indicadores del sistema educativo, tales como el impacto en los resultados de aprendizaje, la escolaridad, los resultados de la prueba PISA, la efectividad de las medidas de mitigación, entre otros. Los resultados son sumamente preocupantes.

El estudio constata que, a nivel nacional y en un escenario donde la interrupción de clases presenciales se prolongue por todo el año escolar 2020 (lo más probable), los estudiantes de Chile podrían perder, en promedio, un 88% de los aprendizajes de un año. Vale decir, perder casi todos los aprendizajes de un año completo.

Pero el panorama es aún más pesimista, pues la escolaridad (número de años cursados) según aprendizaje en Chile podría caer de 9,6 años a 8,3 años, es decir, presentaría un retroceso de 1,3 años. Así, la pérdida de lo aprendido es superior a la reducción de un año completo porque el cierre de las escuelas no solo impacta en la pérdida de aprendizajes durante el año, sino que también genera la pérdida de conocimientos adquiridos previamente y porque la reducción de los aprendizajes también dificultará la adquisición de conocimientos a futuro.

Por cierto, la pérdida del aprendizaje es mayor en aquellos sectores socio-económicos más vulnerables, donde los estudiantes de menores recursos (quintil 1) podrían perder, en promedio, un 95% de sus aprendizajes. Pero las pérdida del aprendizaje también golpea fuertemente los sectores más pudientes, pues los estudiantes de mayores recursos (quintil 5), podrían perder un 64% de sus aprendizajes, en promedio.

Junto a la pérdida del aprendizaje, el estudio da cuenta que ha sido poca la efectividad de las medidas de mitigación en contexto de pandemia por COVID-19, tomando en cuenta factores como acceso a dispositivos útiles para acceder a formación y recursos y la capacidad de estudiar independientemente.

Para los estudiantes de establecimientos municipales, la educación a distancia podría mitigar sólo un 6% el efecto del cierre de escuela de no haber clases presenciales en todo el año. Para aquellos que asisten a establecimientos particulares pagados, la educación a distancia podría mitigar solo un 35% del efecto del cierre de escuelas.

La pérdida del aprendizaje no es algo desconocido para la investigación educativa. Larga data y preocupación permanente poseen los estudios que buscan identificar la pérdida de lo aprendido en situaciones de disrupción del proceso de aprendizaje, como el caso de migrantes, enfermedades invalidantes o refugiados de conflictos bélicos o catástrofes naturales.

Pero más allá de emergencias y disrupciones forsozas, un estudiante escolar en situación normal llega a perder un 30% de lo aprendido en el año previo, debido al receso de verano. Así lo asevera el investigador estadounidense Paul von Hippel, quien a inicios de 2019 publicó un estudio que asevera:

  • Se pierde el equivalente a un mes de aprendizaje después de las vacaciones de verano

  • Se pierden 2.6 meses de habilidades matemáticas durante el verano

  • Se pierden 2 meses de lectura durante el verano

  • Se dedican 6 semanas a volver a aprender material antiguo en el otoño para compensar la pérdida de aprendizaje del verano.

  • Pérdida de aprendizaje durante el verano para estudiantes de educación básica representa dos tercios de la brecha en el rendimiento en la lectura entre niños de bajos ingresos y sus compañeros de ingresos medios.

Para revertir que los estudiantes escolares estén olvidando lo aprendido mientras disfrutan del descanso veraniego, se han utilizado estrategias que bien pueden apoyar el Educar en Pandemia. A saber:

  1. Reserve tiempo para aprender: el propio von Hippel asevera que la pérdida de aprendizaje puede revertirse tan solo dedicado una hora al día en actividades de aprendizaje o de lectura.

  2. Aprenda y practique los afijos: estudiantes de todos los niveles de grado pueden mejorar sus habilidades de lectura y ortografía aprendiendo afijos (prefijos y sufijos), pues la mayoría de las palabras de varias sílabas incluyen prefijos y sufijos agregados a una palabra base.

  3. Desarrollar habilidades matemáticas: trabajar en solo tres o cuatro problemas de matemáticas por día durante el verano puede evitar que las habilidades matemáticas de los estudiantes se oxiden.

  4. Mejorar la comprensión lectora: ejercicios de comprensión de lectura es una práctica ayuda a desarrollar sus habilidades para retener hechos y hacer inferencias.

  5. Revisar y desarrollar habilidades gramaticales: repasar los conceptos gramaticales del nivel de grado anterior y comenzar a trabajar en los conceptos del próximo año escolar refuerza habilidades gramaticales.

  6. Fomente la escritura creativa: permite mejorar las habilidades del lenguaje escrito mientras les brinda una actividad divertida e imaginativa, aunque sólo sea escribir un párrafo creativo cada semana. El uso de un diccionario de sinónimos para buscar y cambiar palabras hará que la escritura sea más interesante al mismo tiempo que aprende excelentes palabras nuevas.

  7. Centrarse en habilidades específicas: importante es revisar lo que más costó aprender el año previo, aunque sea trabajar 5 a 30 minutos al día en las áreas de dificultad.

Más allá de que las podamos relacionar a asignaturas específicas como Lenguaje y Matemáticas, estas estrategias se centran en habilidades, que está presentes en todas las demás asignaturas. Esto necesariamente conlleva a replantearse el currículum escolar, el plan de estudios que determina los objetivos de aprendizaje que debe lograr el estudiante a través de las distintas asignaturas. El currículum siempre se ha pensado desde disciplinas compartimentadas que poseen poca conexión entre sí, centrada en la transmisión de contenidos disciplinarios, y que tienen distinta valoración o prioridad en el trabajo escolar. Si queremos que nuestros estudiantes recuperen el aprendizaje perdido, debemos necesariamente preguntarnos qué queremos que los estudiantes recuperen.

Para el académico de la Facultad de Educación PUC, Fernando Murillo, se debe reorganizar el currículum en núcleos temáticos que permitan ser abordados, de manera paralela, desde distintas asignaturas. "Por ejemplo, el tema medioambiental, ahí los contenidos de distintas asignaturas tienen algo que decir (...) o hay temáticas que unen súper bien los contenidos de Arte y Matemáticas, lo que tiene que ver con el análisis de forma", apunta. Explica que eso "permite ir avanzando en el recorrido curricular de varias asignaturas al mismo tiempo", optimizando el tiempo, además de conectar los contenidos y trabajar el currículum desde una perspectiva multidisciplinaria.

El Presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, también aboga por la "nuclearización” que permita la articulación entre asignaturas y también entre un nivel y otro pensando ya en el 2021. Se deben ubicar “los contenidos que tienen mayor transversalidad entre asignaturas y se trabajan esos contenidos, con lo cual, al nuclearse por áreas de aprendizaje y no simplemente por asignaturas, hay un mayor refuerzo y permite hacer una nivelación de mayor profundidad". Comenta que hay establecimientos públicos que ya lo están utilizando y que "ha sido una muy buena experiencia".

La directora de Educación 2020, Alejandra Arratia, coincide en que las experiencias de aprendizaje que vinculen distintas asignaturas son una buena alternativa para el contexto actual de educación a distancia. "El aprendizaje integrado de distintas asignaturas es más viable para los contextos en las casas, al tener una experiencia que permita desarrollar distintas habilidades", señala.

Junto a la necesidad de reformular el currículum escolar como forma de mitigar el impacto de la pérdida del aprendizaje, también hay mayor consenso en cómo fortalecer y ampliar la cobertura de la educación a distancia. Ese será el tema de la próxima entrega de Educar en Pandemia.


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