Colegio Sagrados Corazones -LA SERENA - Región de Coquimbo
Título iniciativa: El voto obligatorio, una necesidad fundamental para la democracia sostenida en Chile.


Un Chile más participativo y consciente de las diversas necesidades sociales que tiene la ciudadanía, es la clave también para un país que represente más y mejor a todos quienes viven y trabajan en él. Mediante el acto de sufragar y específicamente mediante el voto obligatorio, estaremos re- estableciendo un orden y participación esencial dentro del país para, de esa manera, instar a que la ciudadanía, el pueblo, sea partícipe directo del proyecto democrático de país. Debido a esto, es necesario entender en que consiste el voto obligatorio, diciendo que El sufragio universal es una regla sine qua non de las democracias. Es un mecanismo de participación ciudadana, mediante el cual las personas ejercen su derecho a elegir a quienes los representarán por un periodo de tiempo específico expresando apoyo o preferencia por cierta moción o propuesta. Esta significativa aclaración conceptual a la que hemos llegado después de indagar en el tema, es en la que nos basamos como grupo para incentivar la vuelta al voto obligatorio en nuestra democracia.

La significatividad del voto es clave para cualquier proceso de desarrollo social y político. Este hecho es consabido y testimoniado en la constitución política de Chile y ya desde los albores de la patria, en 1925 bajo el gobierno de Arturo Alessandri Palma, que se sientan las bases de un sistema electoral renovado hasta ese entonces , contemplando los siguientes aspectos esenciales: la Separación electoral entre Poder Ejecutivo y Poder Legislativo, que Las elecciones serían controladas por un organismo central administrativo y calificadas por un tribunal de derecho, El Presidente de la República sería elegido por votación popular directa y que el Parlamento sería elegido por un sistema de elección plurinominal proporcional. Lo anterior hace referencia clave al sentido actual de la votación, entendido como un acto de participación ciudadana que promueve y desarrolla la participación equitativa y constante de quienes dentro de la sociedad de encuentran.

Es un hecho manifiesto el que la libertad está fundada en el derecho a elección y en concordancia con lo anterior, tras la elección presidencial del año 2009-2010, diversos partidos políticos y el mismo gobierno de la época, analizan la situación del sufragio y la factibilidad de que millones de chilenos hagan uso efectivo de la posibilidad de emitir su voto por lo que considerando los más de cuatro millones de chilenos que por esa época pudiendo ejercer el voto no lo hicieron, se propone la inscripción automática y voto obligatorio como una estrategia e incentivo efectivo para que la ciudadanía y en especial los sectores más jóvenes de la población tengan una participación concreta en el desarrollo democrático del país.
Lo anterior se expresa en la ley n-º 20.568, que modifica la Ley Orgánica Constitucional sobre sistema de inscripciones electorales y Servicio Electoral, siendo publicada en el diario oficial el 31 de enero del año 2012, ampliando el universo de votantes cercano a 4.500.000 de nuevos electores posibles.
De esta forma, fueron inscritos automáticamente en el Registro Electoral todos aquellos ciudadanos chilenos mayores de 18 años que no hayan sido condenados a pena aflictiva (tres años y un día o mayor), y los extranjeros avecindados en Chile por más de cinco años que no hayan sido condenados a pena aflictiva. Esta ley no obliga a las personas a votar (sufragio) en las elecciones populares, por lo que quienes deciden no votar están libres de ser multados por su abstención electoral; y en consecuencia, ya no necesitan excusarse por no haber concurrido a votar.

Este sistema de inscripción automática y voto voluntario se presentó por primera vez en las elecciones municipales del 28 de octubre de 2012, que particularmente se distinguieron por la notoria abstención de participantes. Frente a ello, los votantes efectivos apenas llegaron al 40 % del universo electoral; es decir, tan solo 5 495 929 personas sufragaron (casi un millón y medio menos que en las elecciones municipales del año 2008, en las cuales estaba en vigencia el sistema de inscripción voluntaria y voto obligatorio). Lo anterior nos hace en forma directa plantear la necesidad urgente de establecer lineamientos más estrictos y uniformes respecto del acto de votar (sufragio).

En las elecciones presidenciales del año 2013, nuevamente la abstención electoral fue un hecho que a nadie dejó indiferente. Únicamente sufragaron unos 5.672.000 de chilenos aprox. de un total de 13.573.143 inscritos en los registros electorales. Esto significa que el 58,21 % de los electores no votó.

Tras tres procesos eleccionarios, el sistema de voto voluntario e inscripción automática ha sido nefasto para una democracia participativa. Debido a esto, hoy proponemos la necesidad imperiosa de volver al voto obligatorio, pero con inscripción automática.De esta manera,hacemos uso de una herramienta consolidada, necesaria y tangible del derecho ciudadano.

Considerando lo anteriormente señalado, nuestra postura como grupo es una vuelta al voto obligatorio, entendido como el mecanismo efectivo de participación cívica en la que cada ciudadano pueda ejercer en efecto su derecho constitucional de opinión.
Es evidente la bajísima participación ciudadana dentro de los últimos comicios electorales desde el año 2012 a la fecha, que dejan al descubierto el enorme descontento con diversas instituciones sociales y en especial con el ámbito político y legislativo del país. Por tal motivo, es necesario posicionar al voto obligatorio como una estrategia que legitime el sentir popular. No podemos dejar de hacer referencia a la carta fundamental de la nación en donde se hace especial hincapié en que ...el poder reside en el pueblo soberano, siendo ellos justamente quienes conforman el proceso integral de la democracia.
Señalar que el voto no debiese ser obligatorio y que atenta contra la libertad individual es, en si misma, una contradicción en términos, ya que si extrapolásemos este ideal, entonces en un escenario probable o supuesto en el que el total de los votantes inscritos decidan no votar,nos dejaría en una posición de no representatividad y ahí en efecto estaríamos atentando contra el principio de soberanía que reside en el pueblo, en Chile y su gente. Nuestro país es cada vez más diverso, por ello necesita líderes que representen efectivamente a la población,esto hace que abstenerse de participar del proceso de desarrollo democrático atente contra el sentido último de nuestra sociedad.
En el año 2009, S.E la Presidenta de la República, Sra Michelle Bachellet envió un proyecto de ley que regula la hasta entonces decaída participación ciudadana mediante una propuesta basada en una inscripción automática, el sufragio voluntario y el voto de los chilenos en el extranjero. Dentro de este documento, en la página n-º 7 se señala …La obligatoriedad del sufragio, unida a la inscripción voluntaria, ha impactado negativamente en los índices de participa-ción electoral y en el padrón electoral de nuestro país.
En la actualidad (ese año 2009), es posible advertir que alrededor de 3 millones de personas con derecho a voto no están inscritas en los registros electorales y, por lo tanto, se han automarginado de dichos procesos.
Especialmente preocupante es la participación de los jóvenes en el padrón electoral. En el año 1988 un 36% de las personas que conformaban dicho padrón eran jóvenes. Para las últimas elecciones parlamentarias (del año 2009), en cambio, el porcentaje fue considerablemente menor. Por lo tanto, quienes menos se están inscribiendo son claramente los integrantes de dicho grupo etáreo.
Lo anterior es un claro antecedente de los lamentables efectos que medidas como estas han tenido en el desarrollo sostenido de una democracia con carácter inclusivo y equitativo como pretende ser la del Estado de Chile.
Otro aspecto importante a considerar respecto de la modificación de la ley 20.568 acerca del sufragio y la votación, es que el sistema de inscripción voluntaria vigente en nuestro país fracasó. De acuerdo a cifras del Servicio Electoral, desde 1989 se ha inscrito en los Registros Electorales solamente el 10% de la población que ha cumplido 18 años de edad. En contraste, entre los años 1925 y 1973, la inscripción electoral era un requisito de ciudadanía. Ponemos en consideración estos datos para plantear la siguiente interrogante: ¿Es esta una forma conducente y efectiva del desarrollo de la democracia en nuestro País?
Por otro lado, es importante destacar que el ostensible descenso de participación de los posibles votantes nos lleva a establecer una nueva modificación a la ley n-º 20.568, planteando la inscripción automática y voto obligatorio de quienes cumplan con los requisitos para ejercer el sufragio (voto).
Es importante destacar el efecto nocivo de la abstención electoral, siendo empíricamente comprobado en las cifras que van en aumento, teniendo estrecha relación los resultados porcentuales entre elecciones municipales y presidenciales, siendo estas últimas más descendidas. De acuerdo a este comportamiento, las cifras que alcanzaría el próximo proceso electoral presidencial podrían aventurarse con resultados similares a los que fueron las abstenciones de las elecciones municipales año 2016 (65%).
Con estos antecedentes, queda manifiesto el desinterés en la política. La gente ya no espera mucho de los 2 grandes bloques que han gobernado desde los últimos 27 años.
En una situación como la que se encuentra nuestro país, de camino a futuras elecciones, con respecto al patrón mencionado previamente, el Ejecutivo representaría aproximadamente a un tercio de la ciudadanía. Por lo anterior, medidas como el voto obligatorio son esenciales para una nación consolidada, donde sí se pueda gobernar para una mayoría.
Considerando dichas premisas, queremos evidenciar la necesidad imperiosa del retorno al voto obligatorio con inscripción automática.