Escuela Agricola De La Patagonia -COIHAIQUE - Región de Aysén
Título iniciativa: Ley de Nuevo Acceso Universitario


Desde las distancias que nos impone nuestra amplia geografía como desde nuestras diferencias culturas, sociales y económicas, creemos desde nuestro rol como estudiantes, en la coexistencia de realidades educativas radicalmente diversas a lo largo y ancho todo nuestro país. Diferencias que el sistema profundiza mediante la implementación de pruebas estandarizadas, como el Sistema de Medición de la Calidad de la Educación (SIMCE) y la Prueba de Selección Universitaria (PSU), coartando las posibilidades y opciones de miles de estudiantes que sueñan con la realización profesional.

No hay lugar a dudas, que la instauración de estas pruebas estandarizadas ha modificado nuestra percepción sobre la educación, reduciendo a una cifra numérica, nuestro éxito o fracaso en el sistema escolar. Además, y de manera innegable, las instituciones privadas y subvencionadas obtienen de manera preponderante los mejores resultados en dichas mediciones, lo que ha actuado en desmedro de la educación municipal, que se ha visto mermada, deslegitimada e incluso cuestionada por la misma población, bajando crudamente sus matrículas y estimándose, salvo exclusivos casos, como antros de perdición en donde se aloja todo lo desechado por él sistema.

Por otra parte, y desde nuestra experiencia más cercana, creemos que este sistema educacional económicamente competitivo, es aún más severo con aquellos que practicamos la educación Técnico-Profesional, ya que se nos aparta desde el currículum para la preparación de esta prueba. En efecto, nuestra formación que se basa de manera exclusiva en la especialidad, lo que nos niega una formación integra y holística, dificultándonos la posibilidad de poder especializarnos y profesionalizarnos en nuestras áreas de estudio, conforme al sistema exige, entendiendo, además, que no contamos con asignaturas claves, como Filosofía, Artes, Música, Biología, Física y Química a contar de tercer año medio.

Somos conscientes, además, de que el actual sistema de acceso universitario, releva la educación media a un segundo plano, negando así todos los logros, habilidades y conocimientos adquiridos durante esta etapa. Pensamos entonces, que los resultados obtenidos en la PSU, no son el reflejo de nuestra calidad como estudiantes y menos aún, como futuros profesionales, entendiendo que no solo nos definimos por nuestros conocimientos, sino también por una suerte de competencias son requeridas para la formación profesional, como el trabajo colaborativo, el pensamiento crítico y la empatía.

Vemos latente también, la inexistencia de una formación e indagación vocacional a lo largo de la trayectoria escolar, lo que se traduce en un total desconocimiento de nuestras propias habilidades y preferencias al momento de escoger una carrera, tema que se materializa desde la estadística al tener cerca de un 30% de deserción en el primer año de vida universitaria. Afirmamos entonces, la existencia de un sistema tendencioso, que busca a través de la competencia forzarnos a formarnos profesionalmente desde el desconocimiento y la presión social.
Finalmente, afirmamos que la PSU como sistema de ingreso universitario, se desvalida a diario ante la existencia universidades privadas que pasan por alto incluso los resultados obtenidos en dicha medición, ofreciéndonos estudiar la carrera deseada a través del mínimo esfuerzo. El reparo es simplemente el factor monetario, vale decir, estudian quienes pueden financiarlo, no necesariamente aquellos que tienen las capacidades, habilidades y competencias para ello.
En suma, creemos que el ingreso universitario no puede reducirse a la rendición de una prueba estandarizada, en un país donde somos definidos por las diferencias. Afirmamos, además, que el acceso universitario debe ser un continuo de la educación primeria y secundaria el cual no puede sesgar los años de esfuerzo y dedicación con la que muchos nos esmeramos diariamente en nuestro quehacer estudiantil. De esta manera y acorde a esta realidad cada día más latente, es que planteamos una reformulación del sistema de ingreso universitario, que considere en primer lugar nuestras diferencias socioeconómicas y culturales, pero, además, nuestra integridad humana entendida desde la multiplicidad de habilidades, aptitudes y vocación, con la que deberíamos entregamos al sistema universitario.


Formulamos entonces, la creación de una ley que promueva una nueva metodología de acceso universitario cuya base sea la universalidad y la diversidad. En otras palabras, buscamos que sea aplicable a todas las universidades de manera transversal y que apele a nuestras capacidades y competencias individuales, a partir de las diferencias socioculturales que nos definen. De esta, forma y en grandes rasgos, proponemos:

- La eliminación total de la PSU, como sistema de acceso universitario único.

- La creación de una ley que reglamente de manera universal y única a todas las Universidades del país, con el fin de evitar el lucro y la producción masiva de profesionales que carecen de las condiciones humanas y técnicas requeridas.

- La postulación directa a la Universidad y carrera en cuestión, con el fin de evitar una prueba estandarizada a nivel nacional que mida de la misma manera a estudiantes con brechas culturales y sociales totalmente amplias, y en su defecto, atender a realidades y conocimientos mucho más significativos y por lo demás de manera menos azarosa a la ya mencionada. Al mismo tiempo, buscamos generar pruebas de ingreso con contenidos interdisciplinarios que atiendan a la multiplicidad de habilidades y competencias afines a los estudiantes.

- La rendición de una prueba de conocimientos y habilidades atingente a la carrera a la cual se postula, lo cual en el caso de aquellos estudiantes con carreras Técnico-Profesionales, brindará una mayor base ya que se tomarán en consideración aquellos conocimientos previos relacionados con su especialización.


- La rendición de una prueba de vocación y aptitudes para corroborar la orientación de la elección realizada con el fin de prevenir los niveles de deserción obtenidos actualmente.

- Dotarle mayor importancia a los logros académicos y actitudinales obtenidos en la educación secundaria con fin de brindarle mayor coherencia y preponderancia al sistema educativo como tal.




- La convalidación de asignaturas afines a las carreras técnico-profesionales con el fin de fomentar el perfeccionamiento y profesionalización de aquellos interesados.

- La ponderación de actividades extraescolares como un plus para el ingreso universitario. Vale decir, fomentar y valorar la proactividad en los jóvenes, a través del voluntariado, las actividades deportivas, académicas y culturales, etc.