Colegio Mater Dei De Coyhaique -COIHAIQUE - Región de Aysén
Título iniciativa: Modificación del Art. 2 de la ley n°19.532.


La educación en nuestro contexto nacional, es constitucionalmente considerada tanto un derecho, como una obligación, sometiendo al sujeto a un constante proceso de opresión: "el cuerpo está también inmerso en el campo político. Las relaciones de poder lo convierten en una presa inmediata (…) exigen de él signos"(Vigilar y Castigar. Michel Foucault). El mundo globalizado de hoy dicta ciertas competencias que son obligatorias para el correcto desarrollo del individuo en la sociedad, si bien estas competencias son necesarias y están en el carácter de lo obligatorio, es menester incorporar aquellas habilidades blandas que no desarrollan a ese individuo promedio, pero si realzan las habilidades personales del sujeto, dejándole un conocimiento más claro de su persona, de esa manera permitiéndole desarrollarse de forma plena en esta sociedad de derecho. Cuando se habla de derecho, la persona tiene la libertad de realizar o no la acción, mientras que la obligación es imperativa a la persona, ésta supone un deber de conducta, o más bien de un proceso de normalización que facilita la acción de poder sobre los individuos que constituyen la sociedad.
La JEC es una política educativa propuesta durante el gobierno de Eduardo Frei R, quien dijo el 21 de mayo de 1996: "Si queremos calidad en nuestra educación, necesitamos más tiempo de nuestros alumnos en clases; más tiempo para que nuestros profesores trabajen en los aspectos pedagógicos y de la reforma curricular; más tiempo para actividades de apoyo al trabajo y recreación de los alumnos". Esta ley busca resguardar a los alumnos, principalmente de escasos recursos, modificando el horario escolar extendiendo el periodo de permanencia de los educandos en el establecimiento, evitando que estos permanezcan sin supervisión adulta, incorporando actividades extracurriculares que permitirían el desarrollo y formación de futuros ciudadanos. Todo esto, acompañado de mejoras infraestructurales para el correcto y completo funcionamiento de los establecimientos (UCHILE).
Esta medida aumentó 2,5 puntos en el Sistema de Medición de la Calidad de la Educación(SIMCE, 2003) y la infraestructura se vio enormemente favorecida, aunque la falta de monitores especializados terminó por disipar uno de los principales objetivos de la JEC; el desarrollo cultural, deportivo y/o espiritual de los alumnos (Diario La Tercera).
Si bien la Jornada Escolar Completa logró pequeñas metas, no cumplió con lo propuesto, teniendo como consecuencia resultados muy limitados. La serie de evaluaciones que se han hecho en los últimos diez años sobre la JEC, han coincidido en mostrar un impacto menor en el aprendizaje, no existe un resultado negativo; más sí marginal o nulo, puesto que más horas en el aula no significa que la calidad sea mejor (Cristóbal Villalobos, UC). La cantidad de horas agregadas a la jornada escolar completa que estaban destinadas a actividades recreativas, buscaban la construcción de un sistema integral que conlleve el desarrollo de competencias como la formación cívica, aptitudes artísticas, habilidades deportivas y otros, lo que no ha ocurrido, una cosa es la extensión del tiempo, y otra es la calidad del aprovechamiento de éstos, (Zulema Serrano, DEP). Es necesario abordar lo siguiente: estos logros que, si bien son importantes, no van ligados al desarrollo íntegro del alumno, la mala administración del tiempo, una extensiva malla curricular, falta de capacitación e incentivos para el cuerpo docente, la suma de todo esto ha terminado por entregar a los alumnos una excesiva cantidad de horas lectivas, en lugar de dar espacio al desarrollo socio-cultural del individuo, terminando por generar un estudiantado que se encuentra estresado y desencantado con su educación, junto con profesores abrumados por estos mismos, quienes les exigen a ellos una solución a un problema que no pueden solventar y que lleva más de 20 años sin respuesta. Actualmente, hay un total de 1203 horas anuales de clases (PISA), donde gran parte del horario es invertido en preparación SIMCE y PSU. Entendemos que la educación promueve la libertad y la autonomía personal y genera importantes beneficios para el desarrollo (UNESCO), pero, ante la pérdida del sentido de nuestra política educativa, privamos de todo lo anteriormente mencionado a los alumnos, por ende, la educación debe de ser parte de la práctica liberadora del ser humano, siendo ésta el único camino que llevará al hombre a su desarrollo. Estos horizontes utópicos de la emancipación por medio de la enseñanza o cultura son necesarios para el cuestionamiento y creación de nuevas sociedades, más democráticas, justas e igualitarias.
Con todo lo anteriormente mencionado e investigado, podemos concluir que la Jornada Escolar Completa es una política educativa con grandes aspiraciones, las cuales con el paso del tiempo han desaparecido y conseguido un opuesto a lo planteado en sus inicios, por lo tanto, se realizará una reestructuración en el uso del tiempo.

Artículo único- Introdúcense las siguientes modificaciones al decreto con fuerza de ley Nº 2, del Ministerio de Educación, de 1996:
1. Agrégase el siguiente inciso Un mínimo de 38 horas semanales de trabajo escolar para la educación general básica de 3º a 8º años, y de 42 horas para la educación media humanístico-científica y técnico-profesional. Donde:
a. <38 horas> serán reemplazadas por <28 horas>, para la educación básica obligatoria.
b. <42 horas> serán remplazadas por <34 horas> para la educación media humanística- científica obligatoria.
2. Agrégase un tercer inciso: En el caso de los establecimientos educacionales que operen bajo el régimen de jornada escolar completa diurna lo siguiente:
a) Los establecimientos tendrán la obligación de ofrecer un mínimo de diez cursos electivos.
b) El docente deberá tener estudios especializados para la realización de estos, con apoyo a la ley n°20.903.
c) Intercálese con el inciso 1, C del artículo mismo. Dentro del currículum nacional, la incorporación de trabajos en equipo e interdisciplinario, permitiendo espacios de reflexión y articulación al docente; generando así, nuevas prácticas pedagógicas, más activas y atentas a los intereses de los estudiantes, además de fomentar el trabajo colaborativo, la auto-reflexión y evaluación entre pares por parte de los docentes.