Instituto Inmaculada Concepcion -VALDIVIA - Región de los Ríos
Título iniciativa: Propuesta legislativa para educación sexual obligatoria en educación básica y media:


Como jóvenes en la sociedad, somos partícipes de cambios progresivos donde
impulsamos iniciativas a beneficio de los tiempos actuales, donde representamos nuestro
descontento y propuestas con tal de obtener reformas mejores y equitativas. En este
caso, nuestro proyecto busca establecer una educación sexual de forma transversal para
lograr reducir y evitar un mayor deterioro en la juventud chilena, como lo reflejan las
tazas de embarazo juvenil, donde los menores de edad no están capacitados para cuidar a
un hijo, por el hecho de que no poseen empleo ni la madurez necesaria, y en su mayoría
se encuentran estudiando; y enfermedades de transmisión sexual (ETS) cuyas estadísticas
han aumentado progresivamente durante los últimos cinco años y generan una
inestabilidad y tensión en el acto sexual.
Nuestro objetivo es impulsar una ley que obligue a los establecimientos, ya sean
públicos como privados, a entregar educación sexual para sus estudiantes. Según la
Organización Mundial de la Salud (OMS), sexualidad es un aspecto central en el ser
humano, que abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el
placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Además de lo anteriormente
dicho, se expresa principalmente por deseos, creencias, actitudes, valores, conductas,
prácticas, papeles y relaciones interpersonales; pero no todas se manifiestan siempre. De
cierta forma, la sexualidad está influenciada por factores biológicos, psicológicos, sociales,
económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales.
Contando todos estos datos es innegable que se deben fijar ciertos estándares educativos
que respalden tales fijaciones como la expresión de la sexualidad misma en el sentido de
que ésta pueda ser entendida por la juventud, con la capacidad de entenderla y aplicarla,
a la par de saber cómo ésta se influencia por ellos mismos, conociendo sus lineaciones
hormonales y su orientación sexual. Esto es decisivo cuando el objetivo de nuestra nación
es progresar como ciudadanos regenerando ideas fomentadas en la ignorancia histórica,
intolerancia, segregación social y económica, como se ha visto en el último tiempo.
Por consiguiente en nuestro contexto como jóvenes, somos partícipes de lo que sucede
últimamente con nuestros contemporáneos en nuestro mismo estado civil y legal. Así,
somos privilegiados por estar en el medio del campo a influenciar, pues hemos
presenciado parlamentos de intolerancia e ignorancia, fomentados en ideales que no son
bien conocidos por quien los predica, en tanto, es necesario reformular la idiosincrasia
juvenil con el objetivo de crear una mentalidad progresiva en temas diversos, y estimular
al menor para que éste o ésta puedan conocerse de mejor manera, eliminando tabúes y
prejuicios hacia ellos mismos y el colectivo que les rodea. Creando una fórmula
educacional que no discrimine por la posición económica y social, ni el alineamiento

político de cada uno. Por conclusión, se espera llegar a una base que no restrinja con
parámetros como las múltiples orientaciones sexuales, o sea, generar un progresismo
crítico en base a las problemáticas que sufre Chile como sociedad.
Finalmente, el objetivo de esto, es que el artículo uno de la ley Nº 20.418 donde se
explicita que: Toda persona tiene derecho a recibir educación, información y orientación
en materia de regulación de la fertilidad, en forma clara, comprensible, completa y, en su
caso, confidencial., sea cambiada de forma que: Todo joven tenga y deba recibir una
educación sexual regida por el ministerio, basándose en los parámetros esenciales de
ésta, asegurando educación de éste tipo en la educación básica y media por docentes
competentes.

Nuestra motivación primera es la preocupante situación que posee Chile y su población juvenil, por lo ya mencionado, la falta de educación. El embarazo juvenil por ejemplo, si bien ha disminuido desde 2016 siendo registrados un total de 22.349 en menores de 19 años, se ha mantenido vigente y generando controversia en el área parental. El promedio de edad en la que se ven las primeras experiencias sexuales es desde los 13 y 14 años, donde ninguno de los dos géneros se ha desarrollado completamente ni poseen la madurez psicológica y emocional para caer en consecuencias como las anteriormente nombradas, esto representa luces rojas para aquellos que no tienen conciencia sobre sí mismos. El problema aquí es el desconocimiento por parte de la población adulta sobre cómo representar la sexualidad a sus hijos, pues al no haber tenido educación sexual, y al haber nacido en un contexto más conservador al actual, se sienten limitados para presentar una verdadera base en la que guiarlos. Por ello, la educación sexual no solo es para los jóvenes, sino también, para los futuros y actuales adultos de Chile.
Es necesario ahora también fijar ciertos parámetros para nuestro proyecto. ¿Quién sería la persona a cargo de entregar esta información?, pues como es de esperar, el profesor de biología y ciencias naturales para aquellos que ya tengan clases con éstos, y el encargado de la orientación en el establecimiento, para aquellos que no posean al anterior. Su función sería la de formar a los estudiantes en un amplio marco de educación sexual, centrándose en la definición de sexualidad, y en los factores que influyen en esta; la utilización de preservativos, y la manera en que éstos se emplean; las consecuencias del acto sexual, la variación de orientaciones sexuales y el cómo llevar una vida sexual adecuada como individuos. En este sentido, es importante que no se caiga en el estrés parental al cual están acostumbrados los niños y en mayor medida los adolescentes cuando se les habla de sexualidad; se debe ir con tono comprensivo, pues de esta forma la juventud entenderá que no se les está reprendiendo dentro de su burbuja de invulnerabilidad, sino que se les está entendiendo y fomentando sus habilidades individuales para así ser desarrollados y competentes a futuro. Eliminando también en las generaciones venideras la falta de comprensión parental que muchas veces se muestra como parte del problema. Por esto la instrucción al docente debe ser la adecuada, con tal de generar un ambiente como el anteriormente dicho.
En forma sistemática, nos planteamos el proceso de implantación como un desafío para el estado, puesto que si de educación sexual estamos hablando, se debe crear la idea de lo necesaria que es. Por ello, proponemos una reforma que obligue a todos los establecimientos educacionales de todo tipo para que se enseñe como unidad en ciencias naturales hasta que esta se divida y pase a ser biología. En este punto se hace preciso que los jóvenes desarrollen un pensamiento orientado a lo que es su sexualidad, puesto que ya están en aquel proceso de desarrollo en su persona. Ahora, dentro de lo que viene a ser octavo básico hasta cuarto medio, la inclusión de una materia denominada "Educación de la Sexualidad" espera generar una comprensión aun mayor para los jóvenes, puesto que aquí es donde surge el mayor florecimiento hormonal, empezando por la pubertad, catalizando el apetito sexual. Las estadísticas lo presentan como las edades donde más se presentan embarazos juveniles. Por esto, una asignatura es conveniente. El docente debe ser alguien experimentado en el tema, ya sea un profesor de biología, o alguien capacitado en sexología y entienda de pedagogía. Se espera que esta asignatura pueda ser evaluada de algún modo conveniente, ya sea como una calificación particular, o por medio del promedio entre ésta y biología.
En conclusión, nuestra iniciativa busca sacar provecho de lo dicho en la constitución en el capítulo tres (De los Derechos y Deberes Constitucionales), artículo 10 (Libertad de Educación), donde se explicita que: "Es deber de la comunidad contribuir al desarrollo y perfeccionamiento de la educación". De esta forma, sabemos que si se implementa este proyecto, la taza de discriminación juvenil, los tabúes, prejuicios, las enfermedades de transmisión sexual, el desconocimiento y los embarazos juveniles disminuirán pues la conciencia será mayor, y la educación sexual se volverá un tema para todos.