Colegio Sagrados Corazones -LA SERENA - Región de Coquimbo
Título iniciativa: Salud mental adolescente


Según la OMS (Organización mundial de la salud) la salud mental es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades, por su parte, una enfermedad mental hace referencia a una alteración de tipo emocional, cognitivo y/o comportamiento, en que quedan afectados procesos psicológicos básicos (…), lo que dificulta a la persona su adaptación al entorno cultural y social (…) (Ref. La Guía de estilo de FEAFES, la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y personas con enfermedad mental).
Cerca de 450 millones de personas en el mundo sufren alguna enfermedad y/o trastorno mental (alteraciones del pensamiento, la percepción, las emociones, junto con dificultades para razonar, alteraciones del comportamiento, impedimentos para comprender la realidad y para adaptarse a diversas situaciones), de las cuales 150 millones sufren depresión, cerca de 25 millones sufren esquizofrenia y más de 90 millones padecen de trastornos causados por el abuso de alcohol y drogas.
De esto, la OMS estima que cerca de un 20% de los niños y adolescentes a nivel mundial padecen de algún tipo de trastorno mental. Tanto es así que las patologías relacionadas con la salud mental en la población infanto-adolescente han ido en constante progresión durante las dos primeras décadas de esta centuria, correspondiendo a una condición evolutiva, que afecta naturalmente a gran parte de nuestra población. Dicha condición se debe a una multiplicidad de factores, los cuales van desde razones de tipo endogámicas, a factores de riesgo de carácter social, cultural, económico, familiar, o incluso escolar. Considerando que la transición de la niñez a la adultez, a través de la adolescencia comprende cambios de carácter físico y psicológico, no es de extrañarse que este grupo objetivo sea relativamente propenso a sufrir diversos trastornos mentales, que pueden afectar no sólo su salud, sino también puede repercutir en otros, como lo es la familia cercana y terceras personas. En este sentido, se ha podido definir la salud mental infanto juvenil como la capacidad de lograr y mantener un funcionamiento psicológico y bienestar óptimo: está directamente relacionada con el nivel de competencia lograda en el funcionamiento psicológico y social.
Dentro de Chile cerca de un 23% de la población tiene un trastorno mental visible y de este sólo un 20% puede acceder a un tratamiento médico, no siendo en el mayor de los casos idóneo, aumentando con ello aún más la escasa protección focalizada que se tiene sobre la materia. En nuestro contexto país, la salud mental adolescente (entendiéndose pacientes desde los 11 a 20 años de edad), no está suficientemente regulada, pues sólo se considera como parte integrante de las orientaciones de salud primaria, sin que exista un sistema preventivo en el tratamiento de la salud mental adolescente, como la inexistencia de espacios adecuados para el tratamiento psicológico y psiquiátrico de niños y jóvenes. Por ejemplo, no existe una política pública adecuada, sectorizada por región, que ayude a jóvenes y sus familias en el tratamiento adecuado de diversas patologías psicológicas y psiquiátricas que pueden presentarse en edad temprana, no siendo regulada adecuadamente a dicho sector de la población. De hecho, los esfuerzos para compilar datos de prevalencia en el mundo son escasos y las necesidades de salud mental de los niños no son satisfechas, ni siquiera en países de alto nivel de ingreso.
Todas estas consideraciones no sólo derivan en consecuencias de carácter médico sanitario, sino que también repercuten directamente en consideraciones sociales de la población, que puede implicar efectivos gravísimos como es la deserción escolar, adicciones, trastornos de comportamiento, responsabilidad penal adolescente, junto con el posible aumento del riesgo de que estos trastornos psicológicos y psiquiátricos se mantengan en la adultez.
Es más, existe una correlación contundente entre las enfermedades psicológicas y/o psiquiátricas en la población infanto-adolescente y el aumento de la tasa de suicidios en este grupo objetivo, siendo ésta la segunda causa de muerte en personas de 15 a 29 años. La estadística indica que por cada persona que se suicida, entre 10 o 20 personas lo intentan, siendo un dato en concreto que, al año, un millón personas a nivel mundial se quita la vida. A nivel país las tasas de suicidio han variado desde el año 2008, pasando de 12,36 por cada 100.000 habitantes, hasta 13,3 el año 2009, para descender a 10,6 por cada 100.000 habitantes, actualmente. A pesar de estas alentadoras cifras, no hay mucho que festejar, ya que el suicidio es la segunda causa de muerte en adolescentes, a pesar de que se trate prevenir esto sigue ocurriendo porque muchos de los afectados no tienen un soporte, y, en algunos casos no existen los medios para acceder a los tratamientos de algún trastorno o enfermedad que un menor de edad pueda padecer.

Dicho lo anterior, el presente proyecto de ley de protección de la salud mental adolescente, en deriva en una modificación al Código Sanitario, creando un nuevo Libro VIII del mismo, que lleva por título De la salud mental adolescente, el cual tiene como objetivo establecer las bases generales del tratamiento, prevención y cuidado de la salud mental en etapa infanto-juvenil de la población, mediante el siguiente lineamiento:
1. Creación de programas especiales de prevención de trastornos y patologías infanto-adolescente. La creación de estos programas estará a cargo del Ministerio de Salud en conjunto con INJUV.
2. Establecimientos de políticas de protección psicológica en adolescentes.
3. Modificación de planes escolares de educación que deriven en programas de prevención y cuidado de salud mental adolescente.
4. Establecimientos de una unidad hospitalaria, al menos a nivel regional, sobre mecanismos de internación voluntaria e involuntaria hospitalaria en adolescentes.
Al respecto, los planes preventivos en el marco de la atención de salud mental adolescente son sustanciales, cuestión que no abarca solamente el cuidado primario, sino demás la creación y modificación de planes de estudios en cursos de tercer y cuarto año medio (cursos de orientación, salud mental y familia), manejo de estrés estudiantil, y profundización de programas de seguimiento para jóvenes y sus familias, según lo dispuesto en el artículo primero de la Constitución Política de la República. Sobre lo anterior, señalar que los planes actuales de estudio son insuficientes en la materia, pues si bien se exponen en cuarto año medio en solo una unidad del curso de filosofía, dicha disposición corresponde a transmisión de conocimientos, más que análisis preventivos de salud mental adolescente, cuestión que influiría sustancialmente en los actuales cuadros de prevención respecto de este tipo de enfermedades. En este sentido, el objeto del presente proyecto, implica no solamente profundizar sobre la prevención y atención en salud mental adolescente dentro de punto de vista sanitario, sino por sobre todo potenciar, desde un punto de vista integral en la vida del menor, la transmisión de conocimientos y experiencias, que impliquen acompañamiento, prevención y ayuda respecto a la protección de la salud mental en niños y jóvenes.
Con dicho contexto legislativo, no sólo se permitirá establecer la verdadera relevancia de la temática de salud mental adolescente, sino que además se le brindará una adecuada cobertura a estas patologías que en estos momentos no se encuentran cubiertas en los distintos planes de salud pública, considerando que, por ejemplo la depresión en menores de 15 años no es cubierta por el Plan AUGE. Así, nuestro proyecto tenderá tanto al establecimiento de una adecuada protección de la salud mental adolescente, sino que además permitirá fortalecer y prevenir patologías que en estos momentos se encuentran en un aumento permanente y con ello, evitar las perniciosas consecuencias que implica el padecimiento de este tipo de enfermedades, incluyendo en aumento de las tasas de suicidio en jóvenes, tal como se ha explicado.