Escuela Tecnico Profesional -COPIAPO - Región de Atacama
Título iniciativa: CRISIS EN LA INVESTIGACIÓN, CREATIVIDAD E INNOVACIÓN EN LA FORMACIÓN-LABOR DOCENTE DEL S. XXI


Nuestra iniciativa de Ley es una Moción al Legislativo, en virtud a la Garantías entregadas en el art. 19, n°10, inc.5° de la Constitución Política de la República de Chile, la cual tendrá que enlazarse con la tarea de organizar, estructurar, coordinar, ejecutar y fiscalizar al Sistema Universitario que posean las Carreras de Docencia a través de los articulados competentes que les Corresponde al Ministerio de Educación (Ley N° 18.956), Consejo de Rectores, Consejo Nacional de Educación (Ley 20.370) y Sobre Educación Superior (Ley 21.091), para unificar los criterios en la Formación Inicial Docente con base en Investigación, Desarrollo, Creatividad e Innovación Pedagógica en sus prácticas, la que generará la transformación de la manera en que se enseña y se aprende, incorporando estrategias y metodologías que permitan a niños, niñas y jóvenes desarrollar las competencias necesarias para enfrentar la vida del siglo XXI, y así forjar la tan anhelada educación de calidad que se merece nuestra sociedad.

Antecedentes:
El sistema educativo chileno ha tenido avances significativos en los últimos años, evidenciados en la Ley General de Educación, el Sistema de Desarrollo Profesional y la Ley de inclusión, entre otras; pero lamentablemente, las prácticas docentes han evidenciado que la innovación pedagógica aún no llega a las aulas, ni tampoco se aborda en la formación inicial docente ni de directivos (Educación 2020, La Educación Chilena de cara al 2030, pág.7.), siendo fuertemente cuestionadas por el mundo académico y la observación constante de las familias y ciudadanía, en la cual aterriza de manera presente-futuro, los alcances adquiridos, demostrando que los procesos de formación docente en Chile, no han logrado generar los cambios primordiales que se requieren para educar y aprender en el siglo XXI.
Hace más de 15 años se han insertado políticas educativas o políticas docentes, intentando descifrar el rol elemental que cumple el o la docente dentro del aula, llegando a proponerse una diversidad de propuestas o programas para asegurar la calidad de la formación de profesores, como lo son determinación del carácter universitario de la formación (1990); el Programa de Fortalecimiento de la Formación Inicial Docente (PFFID), primera iniciativa sistemática en esta línea que comenzó en 1997 y se descontinuó inexplicablemente en 2002 […]; la beca para estudiantes destacados que ingresan a pedagogía (desde 1998); la elaboración de estándares de desempeño para la formación inicial docente el 2000; la acreditación obligatoria para las carreras de pedagogía el 2006 (Ley 20.129, Art. 22) y, más recientemente, el Programa Inicia comenzado el 2008 y el apoyo a las pedagogía desde el programa Mecesup; Estándares Orientadores para Carreras de Pedagogía (2011-2012), entre otras.(Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), Investigación sobre la Formación Práctica en Chile: Tensiones y Desafíos, pág.12, 2015.)

Fiel reflejo es el estudio realizado por la Medición-MIDE del Centro UC-2015 a 750 profesores que participaron del Programa de Asignación de Excelencia Pedagógica, arrojó que las debilidades que los profesores perciben en su quehacer docente se refiere a problemas con las estrategias pedagógicas que utilizan (28%), es decir, con la disponibilidad de metodologías y uso de recursos de aprendizaje apropiados para la enseñanza en sus respectivas asignaturas y niveles. En segundo término, se declaran dificultades a nivel personal (18%); es decir, características individuales, rasgos de personalidad que afectarían el quehacer docente, como ser muy exigente, ser muy ansioso, ser poco empático, entre otros. En una proporción similar (17%), los docentes reportan debilidades a nivel de la gestión del desarrollo de la clase y la administración del tiempo durante la misma. Este tipo de debilidad no es ajena a la identificada en primer término; ambas se relacionan con una dificultad para hacer un buen uso pedagógico de la clase implementando las estrategias diseñadas durante el tiempo disponible(Centro UC Medición-MIDE, Programa Midevidencias Nº5-2016, extraído de la pág. Web https://www.mideuc.cl/wp-content/uploads/2016/MidEvidencias N5.pdf , jueves 16 de mayo de 2019, a las 17:00 hrs.), son el fiel reflejo de las percepciones que poseen los profesores chilenos, los cuales unen sus criterios para plantearnos que cuentan con pocas herramientas teóricas y técnicas para motivar, implementar apoyo didáctico e innovar en sus propias prácticas. Es decir, debemos investigar, desarrollar, usar nuestra creatividad e innovar, donde esta última, en palabras de Santiago Rincón Gallardo plantea que: la innovación pedagógica no es un lujo sino un imperativo ético. En Chile puede ser la respuesta para esos miles de niños y niñas que hoy no están aprendiendo, que pasan más de 1.200 horas anuales en clases sin entender lo que leen, desmotivados ante estrategias pedagógicas obsoletas.


Cuando hablamos de innovación pedagógica, existe evidencia inspiradora y no necesitamos ir a Finlandia o Corea: América Latina puede enseñarnos bastante. Necesitamos ver y dar protagonismo a nuestras escuelas… (Educación 2020, La Educación Chilena de cara al 2030, pág.14.).

Propuesta:

En Chile, la formación Inicial del profesorado tiene la necesidad de repensarse ahora ya, utilizando como base al conocimiento-técnico como el reflexivo de su propia práctica, a través de una formación en servicio, asimismo, debe entregar herramientas en el presente para mejorar su desempeño en las aulas, acordes con las necesidades del siglo XXI. Es por eso que nuestra propuesta se enfatiza en fiscalizar, estructurar y mejorar la formación inicial de los(as) profesores(as) del país, para mirar a la educación como el elemento clave de nuestra sociedad y por ende, el crecimiento que debemos considerar en la actualidad, sin hacer omitir en nuestras miradas las condiciones de la docencia en la educación superior, donde el acelerado crecimiento del sistema ha sido suplido con miles de docentes que no cumplen con estándares de formación mínima, que han sido contratados en muchas instituciones bajo la fórmula del profesor taxi, que trabajan en varias instituciones y no cuentan con tiempo para la investigación. Debemos encontrar la manera y los recursos para que dichos profesionales mejoren su capacidad formativa.
Debemos obtener una mirada a largo plazo bajo el alero de una política de Estado verdadera, que forje un sistema que permita a los futuros formadores, investigar sobre su propia práctica, que sus quehaceres universitarios estén enlazados con el sistema educativo Pre-Básico y Medio, que se disponga de tiempos para formar y aflorar la creatividad e innovación en cada una de las temáticas que deba enseñar a futuro, desplazando el sistema educativo [que privilegie] los aprendizajes meramente académicos a través de mediciones, sanciones y control. Los valores, la cultura, la creatividad, el trabajo en equipo y el desarrollo socioemocional son aprendizajes tan fundamentales como leer y sumar. (Educación 2020, La Educación Chilena de cara al 2030, pág.12.).